Alguien dice algo. Una mirada cambia. Un mensaje no llega. Y casi sin darnos cuenta, ya estamos reaccionando: contestamos algo que después lamentamos, nos cerramos, atacamos, nos vamos.
En este noveno episodio de El Rincón de los Inquietos hablamos del espacio entre lo que sientes y lo que haces. Porque sentir una emoción no significa tener que obedecerla automáticamente. Sentir rabia no significa atacar. Sentir miedo no significa huir. Entre el impulso y la acción hay un margen, a veces muy pequeño, pero suficiente para que algo distinto pueda ocurrir.
Un espacio nocturno para hacer una pausa antes de entregarle el volante a la emoción.
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